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ALTER EGO

  • Foto del escritor: Juno Udyat
    Juno Udyat
  • 30 abr
  • 3 Min. de lectura

DESPERTANDO ALTER EGO EN 3... 2... 1...


El Alter Ego es el Otro Yo. No nació para ser (ad)mirado. Siento terror y miedo a ser descubierto. Pero, ¿terror y miedo en el Yo, o en el Otro Yo? El Otro Yo doesn't give a fuck. El miedo a ser descubierto reside en el Yo. ¿Y si la gente descubre lo loca que estoy? ¿Y si la gente hace comentarios? ¿Y si la gente me ve? ¿Y si descubre mi psique más profunda?


(...)


La psique más profunda como objeto de sacralidad. Objeto que debe ser custodiado tras el altar, tras las rejas del templo. Objeto de todo lo que el Yo considera más puro que él mismo. El Yo venera al Alter Ego. Y Ahí se produce la ruptura. Alter Ego como escisión. Cómo cortarte por la mitad y dejar una parte de ti en ese espacio de todo lo sagrado. Porque el Yo no se ve capaz. No se ve capaz de hacer buena poesía, de escribir cosas que interesen al mundo. Y prefiere vivir en la escisión por miedo a ser visto que mostrar la totalidad del Ser. Pero es sabido que, "donde hay miedo, ahí es". Y tal vez la vida es demasiado corta para partirse, para mutilarse en pequeños trozos con el fin de enseñar, en cada momento, lo que el Otro quiere ver. El Otro como el de fuera, como la abeja del enjambre de la red interconectada de relaciones contemporáneas. El Otro como individuo y también como mensajero de lo colectivo y lo que es igual.


(...)


Ser para el Otro es un despropósito. Definirse para el Otro es un gran error atemporal. Estamos de acuerdo. Pero una cosa es la teoría y la otra es la práctica. Solo de pensar en escribir algo que el Otro puede leer, solo de pensar en ser visto, el Yo prefiere hacerse bolita y dejarlo. No vaya a ser que opinen. No vaya a ser que piensen. La apertura hacia el espectador, hacia el Otro, pone nervioso al Yo. Me escondo tras el pronombre porque me cuesta confesar que me siento aterrada. Por una extraña supervivencia en el imaginario colectivo donde, por adaptación, ser igual al resto es una buena estrategia. En el mundo actual, el enjambre prioriza ser auténtico a ser singular. Por superviviencia. Ser auténtico está de moda, porque permite la comparación con el Otro (Byung-Chul Han). Tener un perfil en redes y una marca personal auténtica es una ventaja comparativa. Te permite ser un producto que destaca en el mercado. Ser un producto. Pero eso nada tiene que ver con ser un ser humano singular. La singularidad es la clave. La singularidad que se esconde en el interior del agujero negro es el punto de partida hacia una existencia humana genuina. Una existencia que, al menos, esté alineada con el Ser. Una existencia plena. No fragmentada. Ni mutilada.


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Hay que dejar de mutilarse. La vida es rica en frecuencias de onda, en vibraciones, sonidos y colores. La imaginación debe ser custodiada, con cariño, del mismo modo que el ser humano ha custodiado, durante milenios, la razón. La imaginación es la puerta al infinito que se abre hacia donde la razón no llega. La IA razonará. Tal vez, incluso, mejor que el humano. Más rápido, más eficiente, más productivo. ¿Debemos, como seres humanos, correr más rápido? Prepararnos más y mejor, seguir la carrera. Seguir en la rueda. Esa carrera está perdida antes de empezar. Especializarse en IA es, a mis ojos, un error. Me gustará más, disfrutaré más, especializándome precisamente en lo que la IA no puede hacer. (No voy a usar la opción Herramientas con IA, editor de páginas web, muchas gracias.)


(...)


Y este hobby que yo tengo... esta manía de crear nuevos mundos... eso es algo que la IA no me puede dar. Solo el Yo me lo puedo dar. Pero debe ser una nueva versión de el Yo; una nueva versión de mí. Una nueva versión que incluya, por supuesto, el Alter Ego. Así, metafóricamente, me sentiré más cerca de la plenitud.



Y la plenitud será plena. Aunque nadie mire.


P.D.: Atando esto último con algunas evidencias en física cuántica, no sería el observador lo que hace colapsar una frecuencia de onda determinada en partícula, sino su medición y los datos o información resultante. Por tanto, no es el observador/el Otro lo que determina el colapso de mis infinitas frecuencias de onda (imaginario en mi Cloud) en mis partículas de Yo (realidad). Es la información que yo decido descargar de la nube/bajar a la tierra la que hace colapsar una versión concreta de mi Yo.

Fin del comunicado. ;)


 
 

©2019 by Juno Udyat

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